Posts by Dama-Oscura

    CAPÍTULO XXXII


    No todo lo que brilla es oro.


    Una garganta aclarandose nos interrumpió, Ladyblue nos observaba.

    - Lamento ser inoportuna - dijo sin inmutarse - Los soldados que inicialmente cuidaban la puerta ayer, desaparecieron totalmente, se evaporaron, solo quedó su armamento.

    - ¿Como? - dije confundida.

    Entonces recordé a la niña que había encontrado y recordé una leyenda que me contaba mi nana cuando niña, sobre las mujeres de pelo rojo.

    - No puede ser - me alteré.

    Fuí a la habitación de Celeste, Ladyblue me siguió.

    - Salgan todos, dejenme con la niña.

    Los sastres y Ana salieron de la habitación, no permití que nadie ingrese, cerré la puerta con seguro, miré a Celeste, ella me miró y sonrió.

    - Sé que no eres una niña - dije - muestra tu verdadera forma.

    Ella se quedo mirándome, sorprendida, la sujete y empezo a llorar.

    - Yo se que las brujas tienen el pelo rojo - y le mostré los dientes, cuando iba a morderla se soltó de golpe.

    - Esta bien - dijo - creí que duraría mas antes de que me atrapen.

    - No ofendas con mi inteligencia - gruñí.

    - No pretendo - aclarando su garganta - ofenderte.

    La pequeña niña no tenia actitudes de niña, sus expresiones, hablar y movimientos eran de una mujer adulta.

    - Soy Celeste, la hechicera inmortal - dijo.

    - ¿Que quieres aquí?

    - Unos hombres lobo me atacaron - explicó - pelee contra ellos, tus soldados estaban cerca, utilicé un hechizo para atraerlos y peleen por mí, murieron en la pelea, yo aproveche en huir, estaba cansada, agotada, mal herida y entré a tu palacete, intuí que los hombres lobo no entrarían aquí asi que con un hechizo me reduje a esta forma.

    - ¿Por que te seguían los licantropos?

    - Necesitaba un poco de sangre asi que capture a una joven y cuando extraía su sangre me encontraron, lamentablemente decidi extraer la sangre de la hija del lider.

    - ¿¿Hana??

    - Asi se llamaba, los poderes curativos de un hombre lobo son muy buenos.

    - Esto es una broma, primero Kaneki y ahora Hana, Beltrán tendra muchas razones para exponerme al sol.

    - ¿Como estuvo tu dia?

    - ¿Que?

    - Se me cayó una poción de amor real, cuando ingresé y escondi mis cosas, fue un accidente, pero seguro que haría efecto.

    - Una poción, ¿De que?

    En la entrada, habia tocado con los dedos un liquido derramado que no me resulto importante... al menos en ese momento.

    - De amor real, ayuda a descubrir a la persona que amas.

    - ¡Estas loca! - grité.

    - Ya veo - dijo pensativa - Ya paso el efecto.

    - No puede ser, no puede ser - repetí varias veces - esto tiene que ser una broma.

    - Tranquila, si te sientes tan culpable, casate con el.

    La mire enojada.

    - No quiero que nadie se entere de tu verdadera persona.

    - Por mi esta bien - sonriendo.

    - ¿Y puedes hacer que cualquier persona haga lo que quieras?

    - No puedo hacer que te declaren inocente en el juicio.

    - Lo que me faltaba - renegué.

    - Pero si dictan que eres culpable puedo evitarte la muerte.

    - Ya hablaremos, sigue comportandote como niña.

    - Chi.

    Salí de la habitación vi a Ladyblue, volví a entrar y a cerrar la puerta.

    - Lo que paso con Gilgam.

    - Hasta hace un momento eras feliz, la única verdad es que lo amas, pero los perjuicios, tu crianza y la sociedad, no te dejaron verlo.

    - ¿Que mas puedes hacer?

    - Cualquier tipo de hechizo que usted quiera.

    - ¿Que edad tienes?

    - Ciento tres años, soy inmortal - dijo sonriendo - mi cuerpo se desarrollará en cronología humana, nuevamente.

    - Hay un laboratorio en el sótano, puedes hacer tus cosas ahí.

    - Puedo quedarme entonces.

    - Pero... no vuelvas a hechizarme.

    Salí de la habitación, Ana entro rápidamente y abrazó a Celeste.

    - ¿Que pasó? - dijo Ladyblue - te encerraste ahí.

    - Los hombres lobos atacaron y fueron perseguidos por tus soldados, los tres murieron.

    - Tendré que reforzar la entrada.

    Gilgam nos había seguido, me ofreció el brazo, le agarré.

    - Lamento esta pérdida Ladyblue - dije mientras caminaba - Mandaré a comprar mas esclavos para tu colección.

    - Eso me agradaría - dijo mirandome intrigada por la escena.

    Ladyblue nos rebasó y se fué, miré a Gilgam y sentía un calor que nacia de mi vientre y se extendía por todo mi cuerpo.

    Me quede en silencio por un rato mirando a Gilgam, si era como la bruja me dijo, entonces yo realmente amaba a este hombre, el sonreía al verme y suspiraba, su presencia en realidad no era muy desagradable como yo pensaba, era alto, a mi me gustan los tipos altos, bastante corpulento, lo que era indicio que en su vida mortal había hecho ejercicios, el pelo ondulado, lo único que en realidad me resultaba molesto de él, era su poca educación y la brusquedad con la que me trataba en ocasiones, pero antes, en su habitación, no habia sido brusco conmigo, había sido muy delicado.

    - Señora - dijo Gaia - la habitación del señor Gilgam esta lista.

    - Gracias - respondí sin prestarle más atención, estiré la mano y agarré a Gilgam - vamos.

    - ¿Otra vez?

    - No se que pasará conmigo en un par de dias, asi que haré lo que me de la gana mientras siga viva, si es que aun estpy viva.

    Nos levantamos y fuimos a la habitación de Gilgam, me paré frente a la cama, habían puesto un colchón de plumas y sábanas de seda, me desaté el vestido, me quité los zapatos y me subí a la cama, miré a Gilgam y él se había desvestido totalmente y estaba preparado para la acción.

    - Ay - dije tapandome la cara avergonzada.

    - ¿Qué pasa? - dijo acercándose.

    - Es que tú - me besó, me eche en la cama a su lado y terminó rompiendo mi camisón, nuevamente.

    - Me dejarás sin vestimenta - reclamé.

    - Ayer no te fijaste en eso - respondió.

    - Es que - me beso de nuevo, abrazandome.

    Sus besos eran cálidos, apasionados, a pesar de que estamos fríos, él me hacía sentir viva, me dejé llevar por él, sus besos, sus caricias, entonces pude confirmar lo que Celeste me habia dicho, yo estaba enamorada de Gilgam, lo amaba con todas mis fuerzas, al punto de romper todas las reglas morales con las que había sido criada, pero no lo habia notado por los mismos perjuicios morales con los que vivía cada día, con el me sentía libre, libre por completo.

    Terminamos acostados uno al lado del otro, jugueteaba con mi mano en su cuerpo mientras él me abrazaba, lo miré y el me besó.

    - No sabes cuanto tiempo soñé con esto - dijo.

    - No lo sé - respondí y seguido me dormí.

    Gaia tenia mi baño listo, Gilgam la miró y se tapó, me baje de la cama y me metí a la tina, Gilgam agarró las sabanas y se dio la vuelta.

    - Nunca me acostumbrare a que mi vida intima sea tan pública - dijo Gilgam renegando.

    Me reí mientras Gaia me bañaba.

    - Esta es mi vida, al menos yo tengo solo una mucama, hay quienes tienen hasta diez.

    - Eso es demasiado para mi gusto.

    - Uno nunca sabe que utilidad le puede dar a una sirvienta, hasta que lo descubre.

    Me vestí y salí con Gaia.


    Dama Oscura

    CAPÍTULO XXXI


    Sonríe, nunca sabrás cuando alguien se enamore de tu sonrisa.


    Cuando entré a mi habitación, encontré a Gaia y Ana sentadas al lado de Celeste, ella había comido, Ana también comió.

    - Es tarde - dije - A partir de ahora te encargarás de cuidar de esta niña, verás que se alimente a sus horas, que vista bien y se eduque, si necesitas algo, se lo pedirás a Gaia, ahora vayan a su habitación, a primer hora pidan al sastre que venga para que les hagan unos vestidos.

    Gaia las acompañó. Miré a mi alrededor, la niña había hecho travesuras en mi ausencia, movió varios libros, suspiré, me quede sin moverme de donde estaba parada hasta que Gaia volvió, cuando entró, se puso a ordenar todo.

    - Necesito darme un baño - dije.

    - A esta hora - dijo Gaia - ya no es posible.

    - Quiero ver a Gilgam.

    - ¿Para que? - dijo, entonces la mire enojada - disculpe, veré si ya llegó.

    Gaia salió y volvió al instante.

    - El señor Gilgam acaba de llegar, entró a su habitación.

    - No quiero que nos interrumpan por el resto de la noche - dije saliendo de mi habitación.

    Me paré al frente de la puerta de su habitación, las manos me temblaban, suspiré, golpeé la puerta suavemente y empuje para entrar, Gilgam se habia dado la vuelta y me miro asustado, estaba con el pecho descubierto, se quedó en una pieza. Cerré la puerta, le puse el seguro, me apoyé en la puerta y miré al piso.

    - ¿Le puedo servir en algo? Señora.

    - Jade - dije.

    - ¿Como dice?

    - Mi nombre humano, es Jade.

    - Nunca lo supe - dijo.

    - Puedes decirme Jade - dije mirándolo con tristeza - pero solo cuando estemos solos.

    - ¿Por que me dices esto?

    - Beltrán, es representante del rey, en su nombre me juzgará por la muerte de Kaneki.

    - No lo entiendo, ¿Por que?

    - Fue una trampa, Beltrán sabía que él no pasaría aquí mucho tiempo y con su muerte tiene una excusa para acusarme, encerrarme, mutilarme o matarme; utilizando el nombre del rey.

    - Tienes que huir.

    - Ya pensé en eso.

    - ¿Qué esperas?

    - Beltrán los torturara a Gaia y a ti hasta hacerme volver si huyo.

    Empecé a caminar en circulos y me detuve delante de Gilgam dandole la espalda.

    - No puedo ponerlos peligro.

    Gilgam me abrazó por la espalda, respiró a través de mi pelo, me hizo girar suavemente.

    - Puedes huir conmigo - dijo Gilgam - en otro país, donde este rey no gobierna, tengo una casita, la casa de mis padres, aunque la abandoné, sigue siendo mi casa.

    Mire a Gilgam de cerca, levantando la cabeza, a pesar de los zapatos el me pasaba yo a penas le llegaba al pecho, me refugie en sus brazos y me puse a llorar, lloré como nunca antes lo había hecho y él solo me abrazaba, cuando terminé de llorar levanté la cabeza y lo mire, él me limpió las lagrimas y me miraba en silencio.

    - Tengo miedo - dije con la voz quebrada.

    - Yo te voy a cuidar siempre - dijo.

    Me quedé en silencio, aprete los labios, sentía una opresión en la garganta, en el pecho, en el estómago.

    - No puedo creer que estoy pensando en esto - dije.

    Gilgam estaba en silencio agachado mirándome, estiré el cuerpo, el cuello, las piernas y a penas pude rozar sus labios con los míos y él se quedo inmóvil, cerró los ojos, me sujetó con fuerza pero con delicadeza, me levantó de la cintura y me besó.

    - Esto no es correcto - dije para seguir luego besándolo.

    - Ya lo sé - respondió entre beso y beso.

    Sus manos se movían rápidamente en mi espalda, no podía desatar el vestido, entonces lo agarró desde el cuello y lo desgarro hasta la falda. El vestido cayó al piso, me quite el resto de la prenda.

    - ¿Desde cuando dejaste el miriñaque?

    - No lo recuerdo - dije.

    Rodeé su cintura con mis piernas quitándome los zapatos como pude, puse mis brazos encima de sus hombros y después de romper mis calzones, el corsé terminó hecho trizas en el piso, una descompresión se sintió liberadora en mi cuerpo, Gilgam empezó a recorre mi cuerpo con sus labios, lamiendo y mordiendo por donde podía y me gustaba, pronto nos dimos cuenta que estabamos desnudos en la cama, lo besaba suavemente, con fuerza, mis manos no se quedaban quietas en ningún momento.

    - Esto es pecado - dije mirándolo fijamente.

    El sonrió y me besó.

    - Solo los vivos pecan - respondió.

    - No sé que me pasa, sé que esto esta mal, pero no puedo detenerme.

    - No lo hagas - dijo él - los dos lo queremos.

    Me eché en su cama y el se puso encima de mí, lo sujete del cuello con ambas manos.

    - ¿Que pasa?

    - Nada - respondí.

    - ¿No quieres hacerlo?

    - No lo sé, no sé que me pasa, nunca sentí esto antes.

    Gilgam se soltó de mis manos que lo sujetaban, me beso de nuevo, con una mano tocaba mis pechos y con la otra me sujetaba de la espalda.

    - ¿Me detengo?

    - No - gemí.

    Me abalance sobre él, sentándose él se echó en la cama, entonces lo introduje en mí, sujetando mi cintura, nuestros cuerpos se movían al mismo compás, su cuerpo se confundió con el mío, empecé a sentir sed, lo mordí y su sangre hacia que mi cuerpo ardiera de pasión, me dejé dominar y cambiamos de posición, a pesar de lo enorme de su cuerpo, no posaba su peso sobre mí.

    Nos dormimos acurrucados abrazados, sus sábanas eran un bulto a nuestros pies, el colchón se había roto dejando la paja expuesta.

    Cuando me desperté, el había desaparecido, Gaia estaba en la habitación, trajo una tina con agua, me bañé, una sonrisa se dibujaba en mi rostro, cada parte de mi cuerpo me recordaba lo que habiamos hecho. Me sentía con una alegría que no podía expresar, sonreía en todo momento.

    Gaia me vistió.

    Cuando trajo el corsé le dije que no quería usarlo más, así que solo me puse el camisón, los calzones, las medias y el vestido.

    Mire a Gaia sonriente, ella me devolvió la sonrisa.

    - Que cambien el colchón de la cama - dije.

    - Si, señora.

    - ¿Donde estan Celeste y Ana?

    - En la habitación de la niña, los sastres estan haciendole probar vestidos a la niña.

    - Vamos a verlas - dije.

    Salimos de la habitación y me encontre con la mirada inquisidora de Raven.

    - Eres una desvergonzada - dijo furiosa - no es correcto lo que hiciste.

    - ¿Quién dice? - respondí, mientras caminaba, Raven me siguió.

    - Él no es tu esposo, ni siquiera es de nuestra clase.

    - Tiene dos ojos, una nariz, labios y uf - dije mordiendome los labios.

    - Uf, ¿Que quieres decir con uf, señorita?

    - Fue una noche mágica - dije suspirando mientras di una vuelta sobre mí.

    - No puedo creerlo.

    - Creo que me enamoré - dije sonriendo - agarre la mano a Raven, me deslice - Soy muy feliz, deberías intentarlo.

    - Yo soy una señorita decente - dijo enojada - no me entregare a cualquier hombre.

    - Y que hombre - dije suspirando.

    - No puede ser.

    - Esta bien equipado.

    - No puedes comparar, solo tuviste a Mago Oscuro.

    - Y que diferencia, él no me hacía vibrar así.

    - Soy una mujer decente, no quiero escuchar esto.

    - Estas amargada porque ningún hombre te toca.

    Raven se soltó de mi mano y me propinó un golpe en el rostro.

    - Me haz decepcionado - dijo - mientras tengas este comportamiento indecente, no hablaré contigo.

    - También puedes irte de mi casa - dije - no vayas a ensuciar tu imagen por vivir en casa de una inmoral.

    - ¿Qué te hizo ese sujeto?

    - Raven, estamos muertos, las reglas de los vivos, se aplican solo a los vivos.

    Raven se tapo la boca con la mano y se fue.

    - Yo estoy feliz por usted - dijo Gaia.

    - Verdad que sí - dije sonriendo.

    Entramos a la habitación de Celeste, ella estaba parada sobre un banquito mientras probaban, median y ajustaban los vestidos.

    - Ana - dije - que te preparen unos vestidos a ti también no te quiero en mi casa con esos andrajos, Gaia, que te tomen las medidas.

    - Si, señora - dijo Ana timidamente.

    - Hola hermosa - dije mirando a Celeste - ¿Como pasaste tu dia?

    - Sadi con Ana a pasead en da manana, fuimos a caminad, duego vinedon etoj chenores y me tajedon dopa y ejtoy aquí chin movejme.

    - No te preocupes - dije - no demoraras mucho - mire a Ana - Gaia - dije - contrata una institutriz para que enseñen a leer y escribir a las tres.

    - A las tres - respondió.

    - Tu tambien aprenderás - sonreí.

    - Muchas gracias, señora.

    Salimos de la habitación, Gilgam nos encontró en el pasillo, se acercó a mi y me abrazó.

    - Tengo algo para ti - dijo - ven al salón.

    Me colgué de su brazo y caminamos juntos hasta el salón, me senté y el a mi lado, saco una bolsita de cuero, me la entregó.

    - Cuando humano algunos trabajos los pagaban con piedras preciosas, asi que fui al joyero de la ciudad y pedí que hagan esto para ti, yo dibujé el diseño.

    Saqué lo que había dentro, una piedra verde con blanco se dejo ver era el dije de una cadeneta de oro.

    - Es un jade - sonreí.

    - Nunca olvidaras tu nombre.

    Me recogí el pelo y Gilgam me lo puso.

    - Es hermoso, gracias.

    Se acercó a mi y presionó sus labios con los mios, sonreí


    Dama Oscura

    CAPITULO XXX


    El silencio, es un regalo de la musica, el silencio, tambien es un sonido.


    - Señora - dijo Gaia entrando a mi habitación - hay un humano que la busca.

    - No tengo nada que hacer con humanos - respondí - a menos que sean mi cena.

    - Se trata del conductor del carruaje.

    - ¿Ese viejo mal oliente que se hace llamar Tortuga?

    - Ese mismo.

    Le encargué a Gaia que le entregue cinco monedas de oro a ese hombre, ella se fue y al rato volvió.

    - Señora - dijo Gaia de nuevo - ese humano dice que tiene algo muy importante que decirle y que no desea dinero.

    - Lo veré cerca del rio - dije intrigada - dale cinco monedas mas y que se vaya sin que nadie lo siga y me debes acompañar.

    Gaia salio, luego salí yo, me aseguré que nadie me siga, encontré a Gaia afuera y nos dirigimos al río.

    - Encontré a la niña - dijo mientras caminabamos - tiene dos años, es hermosa, es una niña muy inteligente, su padre murió y su madre esta muy enferma, no dudaran en entregarla.

    - ¿Como tiene los dientes? - pregunté, en ese momento me detuve y sujeté a Gaia.

    El estaba ahí, sonriendo con desesperación, tambaleante, con las manos sujetandose una gran herida del cuello, lo habían desangrado pero aún tenia fuerzas, a pesar de su edad, para seguir en pie, se acerco a nosotras y con la mano ensangrentada me sujetó.

    - El - dijo botando sangre por la boca y se desvaneció como un muñeco que cae al piso.

    Miré Gaia, ella me miro y se asustó al verme.

    - No puede - dijo retrocediendo.

    La sujete.

    - Este tipo podría tener algo importante que decirme, te necesito.

    - Está bien - suspiró.

    Gaia caminó hacia él, tomó su cuerpo casi sin vida, bebió algo de sangre y le dio de la suya, el tipo se desmayo, abrió los ojos hasta casi desorbitarlos, empezó a gritar, se sujetó la garganta, se torció y retorció en su lugar, Gaia y yo nos agarramos de las manos, nos alejamos un poco, entonces el se levantó se plantó frente a Gaia, se arrodilló.

    - Desde este momento hasta el momento de mi muerte, yo la cuidaré y protegeré

    Mire a Gaia y sonreí.

    - A esto le llamo, suerte de principiante - dije soltando una pequeña risa.

    - Levantate - dijo Gaia.

    - ¿Que era eso tan urgente que debia usted decirme? - indagué con mucha curiosidad.

    - Cuando el señor Tcatalunyat me contrato, se encargo de pagar mis deudas de juego, el me ofreció un trato y era que al sacarla de la ciudad, no la llevara a su destino final, sino que la entierre en el cementerio junto a su amigo.

    - Enterrarme - murmuré.

    - Así es, pero esos hombres interrumpieron el viaje y por lo mismo sus planes, ellos le dijeron lo que pasaría, pero el señor empeñado en hacer lo que tenía planeado se enfrentó a ellos y cuando volvieron a casa se encontró con una mujer, puso una bolsa de oro en su mano y ella le aseguro que usted sería enterrada por al menos cincuenta años.

    - ¿Estamos hablando del mismo Tcatalunyat que yo conozco?

    - El que vino a matarme fue el mismo, vino me corto el cuello con las uñas y se fué.

    - Vámonos Gaia.

    Caminé con Gaia de vuelta, el se quedó ahi parado cerca del lago.

    - Si no le dices a tu amigo que venga con nosotras en este momento, no le permitiré venir en otro momento.

    Gaia se detuvo y se dio la vuelta.

    - Tú - le dijo - ven con nosotras.

    El sujeto avanzó hacia nosotras.

    - Mi nombre es tortuga - dijo sonriendo.

    - ¿Por qué Tortuga?

    - Cuando perdí a mi esposa e hijos, me dedique a vagar por la ciudad, donde me daba la noche dormía y hacia cualquier trabajo que me encomendaran muy lento, un capataz empezó a llamarme así y desde entonces ese es mi nombre.

    - Pareces muy viejo - dijo Gaia.

    - Me siento muy fuerte y sano ahora.

    Llegamos a la residencia.

    - Lleva a tu amigo con Ladyblue - ordené - a partir de ahora trabajara cuidando los esclavos, que Ladyblue le enseñe a pelear y que le de - mirándolo de pies a cabeza - ropa decente.

    Gaia y Tortuga se fueron a las barracas, entré, en la sala acurrucada en un rincon estaba ella, cabello rojo rizado y piel blanca, estaba temerosa encogida sobre si misma sujetando sus piernas con sus brazos y escondiendo la cara, estaba llorando.

    Me acerqué a ella.

    - Hola hermosa - dije sonriendo - ¿cómo llegaste aquí?

    - Mi dada - dijo sin levantar la cara - mi dada me dajo.

    - ¿Te refieres a tu padre?

    - Chi - dijo y continuó llorando.

    - ¿Que edad tienes?

    - Tes años.

    - Y tu padre - dije preocupada - ¿Volverá pronto?

    - No che - dijo - Tengo mucha hambe.

    - Tienes - murmuré - hambre, si. En seguida te traerán comida.

    Mire a mi alrededor y no habia nadie cerca, mire a la niña.

    - ¿Como te llamas?

    - Cedeste.

    - Asi que Celeste - dije - muy bien Celeste, vamos a buscar la cocina - sonreí.

    En ese momento, me di cuenta que en el interior del castilo no habia ninguna cocina, ni servicio, caminamos lentamente en la planta baja abriendo cada puerta que encontrábamos, luego la segunda planta, el sótano, sin éxito, pronto la niña empezó a bostezar.

    - Tendo chueño - dijo.

    Mire a mi alrededor parecia que estabamos solas en el castillo, entonces la lleve a mi habitación, apenas entramos Gaia apareció.

    - ¿Donde estan todos?

    - Raven salió a penas se oculto el sol, Gilgam se fue a cazar y yo estoy aquí.

    - Los sirvientes - gruñi.

    - Descansando - respondió dudosa.

    - Quiero un mucama.

    - Aqui estoy - dijo.

    - No para mí.

    En ese momento Celeste bostezo con fuerza, Gaia se dio cuenta de su presencia.

    - ¿De donde salió?

    - Estaba en la sala cuando entré.

    - Señora no deberia dejar que una humana este tan cerca de usted.

    - Es una niña, Gaia.

    - Yo iba a traer una hija para usted.

    - Traela, la niña se durmió con hambre - dije - No hay cocina en la casa - dije.

    - Habia una, pero Lord Mago Oscuro dijo que no era necesaria y se convirtio en su laboratorio.

    - El sótano.

    - Si, señora, justo ahi.

    - Necesito alimentar a esta niña - dije.

    - En las barracas hay una cocina, de los esclavos.

    - Muy bien - salí de la habitación hacia la puerta, salimos.

    - ¿A donde vamos? señora.

    - A las barracas - respondí.

    Salimos de y en la parte de atrás habia una reja alta, caminamos siguiéndola y encontramos la puerta cerrada, golpeé.

    Ladyblue nos abrió. Me miró.

    - ¡Que sorpresa! - dijo dejándonos pasar.

    - Necesito leche, pan y un guisado de pollo.

    Ladyblue miro a Gaia desconcertada.

    - Que despiertes a la cocinera - dije.

    Ladyblue se dió vuelta y camino hacia donde estaban los esclavos durmiendo, estaban todos juntos, en la habitación habían camas camarotes donde dormían entre tres, hombres, mujeres y niños.

    - Levantense las cocineras - dijo Ladyblue.

    En ese momento se levantaron tres mujeres, una de ellas bastante mayor, a penas caminaba, la segunda era muy obesa y la tercera era regordeta, pero no tanto como la anterior.

    - Quiero que preparen algo se comer - dije.

    Las tres se pusieron a cocinar.

    Me di la vuelta y me llamo la atención una joven, morena, delgada, se habia sentado en su lugar al escuchar la bulla.

    - Que se levante - dije.

    Ladyblue la levantó, ella se froto la cara al levantarse.

    - ¿A que te dedicas?

    - Cuido los animales de la granja.

    - ¿Que animales?

    - Los pavos, las gallinas y los patos.

    - ¿Lo haces sola?

    - Si.

    - Ya no más - dije - Ladyblue, por favor que otro haga su tarea, ella vendrá conmigo, agarra tus cosas - dije - mejor no - continué - Gaia te dará algo de ropa, ¿Como te llamas?

    - Ana - Respondió.

    - A partir de ahora no cuidaras aves, cuidaras a una niña.

    Las cocineras nos trajeron un guiso, pan y leche caliente.

    Gaia y Ana recibieron la comida y se adelantaron.

    - Ladyblue - dije - me gustaría ver tu habitación.

    - Si - dijo, salimos de las barracas, cerro con una barra de madera que aseguraba la puerta, caminamos un poco y cerca de la puerta por donde entramos habia una casa pequeña, entramos, estaba hecho todo de madera, el piso estaba levantado un metro, había una pequeña sala con una silla que se mecia, habían dos puertas, una estaba cerrada, la otra llevaba a una habitación donde habia un ataúd. Salimos de su casa.

    - Es un lugar - dije pensativa - interesante, ¿te sientes bien ahí o te gustaría mejorarlo?

    - No necesito mas.

    Entonces me di cuenta que al frente de su casa habia otra mas grande.

    - ¿Y eso? - dije apuntando.

    - Alla se quedan mis críos - respondió - trabajan en la casa como guardianes.

    - No vi a ninguno hoy.

    - Que extraño - respondió - enviare tres más.

    Salí del lugar después de despedirme de Ladyblue, ella estaba muy entretenida con Tortuga cuando llegamos y se quedó con él cuando me fuí, le dije que en cuanto amanezca queria que instalen una cocina dentro de la casa en alguna habitación, que este cerca de otra sin ocupar.

    Me fui a la casa nuevamente, en la puerta habia un extraño liquidó con olor a rosas, no lo habia notado antes, no me pareció importante, en ese momento.


    Dama Oscura

    CAPITULO XXIX


    Tres golpeteos en la puerta del carruaje anunciaron el fin de nuestro viaje, a penas saliendo de la ciudad, mire por la ventanilla, Beltran y sus hombres estaban alertas mirando, nuestros movimientos.

    - Yo saldré - dijo Tcatalunyat.

    Tcataluntyat bajo y converso con aquellos que nos interrumpieron el viaje, fue una conversación larga, luego lo vi pelear, Gilgam me agarro la mano para calmarme, cuando vi que estaba muy mal herido se rindió, Tcatalunyat volvió al carruaje y le indicó al chofer que continuemos, segundo despues, estabamos dando la vuelta.

    - ¿Que paso? - dije asustada - estamos volviendo, por favor, no - chille - debemos seguir, mi casa esta por el otro lado, Cat.

    - Ya callate - dijo Tcatalunyat enojado - las mujeres deben aprender a estar calladas.

    - Quiero una explicación - gruñi.

    - Casi amanece - respondio Tcatalunyat calmandose - volvamos a casa y al anochecer hablamos.

    Mire a Gilgam, miraba al piso sin inclinarse, sonreia en silencio.

    No hablé hasta volver a casa.

    Me encerre en mi habitacion hasta el anochecer, fui a la habitación de Tcatalunyat y lo encontre revisando unas cartas.

    - No sabia que recibias correspondencia, ¿Alguna doncella enamorada?

    - No - dijo dandome una carta.

    La leí.

    - Esto es... - murmure.

    - Así como lo lees.

    - ¿Que le diras a Raven?

    - No tengo nada que decirle.

    - ¿Que paso anoche?

    - Los hombres lobo - murmuró - te acusaran por la muerte de Kaneki.

    - ¿Como dices?

    - No puedes salir del pueblo hasta entonces.

    - ¿Por que yo?

    - Quieren apropiarse de tus bienes, entregarte a Kaneki era solo un pretexto, ellos sabían lo que pasaría aquí.

    - ¿Que haré?

    - Huye.

    - No puedo salir de la ciudad, si tan sólo...

    - Conocemos a alguien experto en huidas.

    - No puedo llamarlo.

    - Es tu única oportunidad.

    - No se donde está.

    - En su castillo, yo lo buscaré.

    - ¿Cuánto... cuanto tiempo tengo?

    - Un mes, quizá dos.

    - Entonces ve a buscarlo - murmure.

    - Saldré mañana, en cuanto oscurezca, no volveré sin él - prometió Tcatalunyat.

    Sali de su habitación y me fui a la biblioteca, Gaia entro después de mi.

    - Señora - dijo al entrar - tiene un mensaje.

    Gaia me entregó una nota.

    «Por los deberes que se me otorgan como protector de los humanos libres, yo Beltrán, guardian de la ciudad la acuso a usted Condesa de la Noche, señora Dama Oscura por la muerte sel humano libre Kaneki, descendiente de la familia real del pueblo desaparecido y quien no era de su propiedad ni para su uso, debe presentarse a dar su descargo al finalizar la primera luna llega del mes entrante, atentamente, Beltrán»

    - Esto tiene que ser una broma - dije arrugando la nota.

    - ¿Se encuentra bien? Señora.

    - Dile a Raven que quiero hablar con ella.

    Gaia salió de la biblioteca, Raven entro tiempo después.

    - Me dijeron que quieres hablar conmigo.

    - El rey nombró a Tcatalunyat Conde Darkiel, porque tu padre no engendró hijos varones y ser el heredero mas cercano.

    - Debe ser una broma.

    - Y esto - le entregue mi nota.

    - Parece - dijo despues de leerla - que cae una tormenta en la casa.

    - Que haré - murmure.

    - Prepararnos para el juicio, Tcatalunyat con su nuevo titulo puede hacer presion para evitar que te pongan al sol.

    - Tcatalunyat irá por Lord Nocturnal.

    - ¿Para que?

    - Para huir, Nocturnal es experto escondiéndose de los enemigos, puedo salir de la ciudad con su ayuda.

    - Tienes dos neófitos.

    - Saben cuidarse solos.

    - Si huyes, ellos los tomara y torturaran hasta hacerte volver y será peor para ti.

    - No puedo huir entonces.

    - Estos juicios no son difíciles de superar, tienes a Ladyblue, yo tengo algunos amigos y no dudo que Lord Nocturnal pueda hacer alguna otra cosa a demas de ayudarte a huir.

    - Nunca me acusaron de nada.

    - Dejalo en mis manos. Yo me encargaré, tranquila.

    - Esta bien, no me queda de otra - murmure.


    Dama Oscura

    CAPITULO XXVIII


    Quien duerme mucho, ansia la muerte, pues dormir es morir.


    - Creo que ya esta despertando - dijo emocionada - silencio, si se esta despertando - era Raven quien hablaba.

    Abri los ojos, estaba en mi habitación.

    - ¿Cómo te sientes? - dijo Raven con tono de preocupación.

    - ¿Que pasó? - dije aun desconcertada.

    - Te dormiste por una hora, no, dos horas - respondió Gaia, a quien no habia visto en varios dias.

    - Siento el cuerpo un poco pesado - dije.

    - Señorita - dijo una voz que no habia escuchado antes - recuerda usted donde la transformaron - era Cat, en todo este tiempo no habia conversado con el y su voz era dulce y gruesa a la vez.

    - En mi casa - murmure, era la voz mas seductora que habia escuchado - en la casa de mis padres, donde crecí.

    - Pues, debe usted, traer tierra de casa, de lo contrario tendremos que enterrarla.

    - Enterrarme - dije.

    - Por 10 o 20 años.

    - ¿Por qué?

    - Los no muertos - dijo Cat - necesitamos tierra de casa...

    - Yo le explico mejor - interrumpió Raven.

    - Los vampiros estamos muy ligados a nuestra tierra de muerte, es nuestro lecho, el lugar donde morimos es nuestra fuente de fortaleza.

    - Yo no los veo a ustedes afectados.

    - Gaia y Gilgam fueron transformados en sus habitaciones respectivas, así que esta tierra es su casa, Ladyblue fue transformada en el rio, asi que ese es su lecho de muerte, Tcatalunyat y yo fuimos transformados en el castillo de Lord Darkiel asi que no es dificil encontrar tierra de casa.

    - Entonces, ¿Que pasará conmigo?

    - Para asegurar que un vampiro tenga tierra de casa, al ser transformado es enterrado, entonces al salir por primera vez de su tumba todo el material encima de el se vuelve su tierra de casa.

    - ¿Por que yo no sabia esto?

    - Eras la esposa del señor Mago Oscuro - dijo Gaia - la opcion era dejarte vivir hasta que tu cuerpo caiga en letargo eterno y exponerte al sol o que mueras en algun accidente casero antes de eso después de obtener su titulo y propiedades, despues de su muerte olvidamoa el asunto.

    - Debo ir a mi ciudad natal.

    - Es un viaje peligroso - dijo Raven.

    - Debo hacerlo, es mi unica oportunidad - me perdere diez o mas años de vida.

    - Los humanos lo registraran como tu muerte y luego podras volver con una nueva identidad - dijo Raven.

    - No quiero una nueva identidad - respondi.

    - A veces - dijo Gilgam que se habia mantenido en silencio todo este tiempo y lejos de mi - la opcion que nos parece la mejor para nosotros, no es la mejor para los demas.

    - Ustedes no estan viviendo mi situación - dije sintiendome frustrada - si es que se puede llamar vida a esto.

    - Quiza sea mejor dejar que se vaya - dijo Tcatalunyat - que la acompañe alguien mas y unos esclavos.

    - ¿Quien me acompañara?

    - Yo lo haré - dijo Tcatalunyat - seria un honor para mi.

    - ¿Te harás cargo de la casa? - le dije a Raven.

    - Como si fuera la mia - respondió.

    Me levanté de la cama, el cuerpo aun se sentía pesado, mi paso era mas lento que antes.

    - Salgan todos, quiero que se quede Gaia.

    Todos mis acompañantes salieron de mi habitacion y Gaia cerró la puerta por dentro.

    - Hace unos dias - dije - te pedi que consigas para mi, una niña que yo pueda criar y educar y una sirvienta.

    - Lo intento - dijo Gaia - cada noche salgo a buscar a alguna niña en el pueblo y los alrededores, a veces los niños se pierden o sus padres los abandonan, pero de un tiempo a esta parte no ha pasado nada.

    - Es todo - dije.

    - ¿Necesita que la ayude en algo mas?

    - Dije - gruñi - es todo.

    Gaia salio de mi habitación dejándome sola, di vueltas en mi habitación, extrañaba mirar mi cuerpo en el espejo, hacía mucho no miraba mi rostro.

    - ¿Se puede? - dijo desde la puerta una voz que no reconocí.

    Lo miré, era Tcatalunyat, verlo ahora derecho con traje elegante era un hecho extraño para mí.

    - Eres tú.

    - Siento que mi presencia le es incomoda, señora.

    - No es eso - murmure.

    La verdad era que si, extrañaba verlo arrastrarse tras de mi con el rostro de inocencia y desorientado, ahora tenia experiencia, conocimiento, malicia.

    - ¿En que puedo ayudarte? - dije ignorando mis pensamientos.

    - El carruaje esta listo para el viaje.

    - Yo tambien estoy lista.

    Salimos de mi habitacion, cruzamos la sala y en la puerta se encontraba Gilgam, vino corriendo hacia mi.

    - Por favor señora, lleveme.

    - No puedo llevar tanta compañia.

    - Yo la protegere con mi vida si es necesario.

    - Dyéjelo que venga con nosotros - dijo Tcatalunyat - si tenemos problemas necesitaremos mas puños.

    - Esta bien - dije.

    Subi al carruaje acompañada de Cat y Gilgam, Raven me observaba desde adentro de la residencia, Gaia habia desaparecido y Ladyblue estaba en el jardin entrenando con la espada.

    Me senté de un lado del carruaje, Tcatalunyat y Gilgam del otro lado, el conductor azotó a los caballos y avanzamos por el camino, lentamente.

    - El viaje es de una semana - dije - no quiero estar encerrada aqui todo este tiempo.

    - El conductor tiene instrucciones para que al amanecer encuentre refugio en alguna posada - respondió Tcatalunyat.

    - Entonces demoraremos mas de una semana en llegar.

    - Veinte dias - dijo.

    - Es demasiado tiempo.

    - Iremos muy despacio - dijo Gilgam.

    - El conductor - respondió Gilgam - ira despacio para comodidad de la señora Dama Oscura.

    - ¿Es humano? - indage - el conductor.

    - Es un viejo apostador, le dicen Tortuga, pero es muy audaz e inteligente - dijo Tcatalunyat.

    - ¿Es de confiar?

    - Usted tranquila - murmuro - No se le pagará a menos que nos traiga de vuelta aquí.

    El carruaje se detuvo de golpe.

    - ¿Que pasa? - murmure enojada.

    - Hombres lobo - dijo Gilgam sujetando su espada.


    Dama Oscura

    CAPITULO XXVII



    La venganza es una sopa que se toma fria, muy fria.


    Mirar a Kaneki sentado al frente de mi, sonriendo, no sabia en lo que se habia metido, estaba feliz, estaba contento, me miraba y sonreía, miraba abajo, miraba arriba.

    Llegamos al castillo, entramos, estaban esperandonos Raven, Ladyblue y Cat, quienes me miraron de arriba abajo por la vestimenta que traia.

    - Quiero hablar con Ladyblue en la biblioteca - dije frunciendo las cejas - y que Gaia lleve a Kaneki a su habitación.

    Me fui a la biblioteca, Ladyblue entro despues de mi.

    - No vi a Nocturnal en la entrada.

    - Se fue, señora.

    - ¿A donde?

    - No sabiamos si usted volvería, el decidió que ya habia sido invitado aqui y teniendo a Fusfus fuera de su castillo fue a recuperarlo.

    - Ya veo - murmure - no quería decirte eso.

    - Entonces para que me requiere, señora.

    - ¿Que piensas de Gilgam?

    - Es su primer neófito, ¿Hizo algo que la ofenda? ¿Lo castigo? Puedo cortarle la lengua una semana.

    - No nada de eso - mirándola - ¿de donde sacas esas idead?

    - Tengo decadas sirviendo a Mago Oscuro, aprendí muchos métodos de tortura.

    - Sólo deseo saber tu opinión respecto a el.

    - Es un vampiro prometedor - dijo midiendo sus palabras - consideró que si aprende a escribir podria llegar lejos, es muy despierto y aprende rápido todo lo que le enseño.

    - Me pidió matrimonio.

    - ¿Ya lo hizo? No crei que fuera tan pronto.

    - ¿Acaso tu lo sabias?

    - Pasamos mucho tiempo juntos, nosotros conversamos.

    - Y no me dijiste nada.

    - Su vida privada, señora, no era un asunto importante para mi.

    - Es que no lo entiendes.

    - Pero es un hermoso anillo, señora, ustedes serán felices.

    - No es el anillo de Gilgam.

    En ese momento entro Gaia agitada.

    - Señora...

    - Yo detesto que me interrumpan cuando estoy conversando algo importante.

    - Señora Gilgam se encerró con Kaneki en su habitación, creo que intenta matarlo.

    Mire a Ladyblue y salimos corriendo de la biblioteca para la habitación de Kaneki, llamamos a Cat y el tumbo la puerta de la habitacion de Kanrli, Gilgam estaba lleno de su sangre y el cuerpo de su victima tirado al costado, sin moverse, con una expresión de agonia que fue su ultimo suspiro, me acerque a Gilgam y le di una bofetada me miró furioso, le di otra bofetada, apreto los labios, le di otra bofetada, su mirada se volvió suplicante.

    - Aun respira! - dijo Ladyblue que se habia acercado a examinar a Kaneki.

    Cat sujeto a Gilgam y yo saque un cuchillo. Corte la mano de Gilgan y la sangre que brotó la derrame en la boca de Kaneki, tragandola el con ayuda de Ladyblue.

    - Si este hombre muere - le dije a Gilgam enojada - iras al calabozo por un año.

    - Si este hombre muere - respondió - usted debera casarse conmigo o estará perdida.

    Le di otra bofetada a Gilgam, Cat lo soltó, Gilgan se toco la cara.

    - Sus caricias son de lo mas excitantes.

    Gilgam salio de la habitación mire a Ladyblue.

    - Es probable que no lo logré - dijo - tendremos que esperar hasta mañana.

    - Gaia, limpia y viste a Kaneki y quedate aqui hasta que despierte.

    Sali de la habitación, Ladyblue vino detrás de mí.

    - Este anillo me lo dio Kaneki - dije, mire a Cat muy cerca de nosotras - continuamos en la biblioteca - dije a Ladybue, mire a Cat - vigila a Gilgam.

    Llegamos a al biblioteca.

    - Es muy impulsivo - dije - no debio hacer esto.

    - Esta enamorado, desde que era un humano esta enamorado de usted.

    Raven entró a la biblioteca.

    - Te dije que no traigas a ese humano aqui, pero claro, lo que yo te aconsejo no sirve para nada.

    - Necesito conversar con Ladyblue - dije.

    - Pero que estabas pensando, ese humano podria morir.

    - Raven - grité - tengo mucho estres ahora, vete a tu habitación.

    - Ahora te aconseja Ladyblue?

    La mire y golpee la mesa.

    - Estaré en mi habitación por si deseas hablar conmigo.

    - Cuando Gilgam me pidio que noa casemos, estabamos en una celda, Fusfus nos escuchaba desde afuera escondida, creyo que no la vi, los hombres lobo tienen algún interes en que yo me case con Kaneki, la tenían desde el principio, considere que el hecho que nos espien tenia una razón y su propuesta en ese territorio podría ponerlo en peligro, asi que lo rechace.

    - Y como es que aceptaste casarte con Kaneki.

    - Beltrán, me dijo que debo casarme o mis parientes vendrán por mis tierras y me entregó a Kaneki para casarme con él.

    - Y si hay humanos en tu territorio tambien habra humanos en su territorio.

    - Exacto.

    - Y Kaneki podría morir en cualquier momento.

    - Debo pedirle consejo a Raven - murmure.

    - Casese con Gilgam - dijo Ladyblue.

    - Necesito a alguien de sangre noble para contraer matrimonio, y que mis tierras queden protegidas.

    - Enseñele a Gilgam a escribir, que aprenda modales, que estudie leyes, entonces podra postularse a un cargo en la corte del rey y ganatbun título.

    - Eso podría tomar décadas.

    - Entonces solo casese con el, es un hombre.

    - No es asi de fácil.

    - Usted se ahoga tan fácilmente en un vaso con agua, Gilgam es hombre, la defendera ante cualquiera que intente lastimarla, puede pelear con hasta cinco hombres lobo y esta perdidamente enamorado de usted, ¿que mas desea?

    - Hemos terminado la conversación, dile a Raven que deseo hablar con ella.

    Ladyblue salio y Gaia entró.

    - Te dije que vigiles a Kaneki.

    - La transformación falló, señora.

    - No puede ser - murmure.

    - Los deseos de Kaneki eran morir y murió.

    - Ordena quemar su cuerpo - dije.

    Me sente, agarre el anillo que Kaneki me habia entregado.

    - Es un hermoso anillo - dijo Raven que habia entrado a la biblioteca - lamento lo de Kaneki.

    - Solo era un humano - murmure.

    - Un humano con quien pretendias casarte.

    - Beltrán - dije - que interes tendria en que yo me case con Kaneki.

    - Asi que Beltrán fue el artifice de esto.

    - Me dijo que comp mujer no puedo heredar tierras y que debo casarme para no perder mis pertenencias.

    - Si te urge casarte para cuidar de tu propiedad, casate con Tcatalunyat.

    Mire a Raven.

    - Es noble, sabe leer, heredo el titulo de Marquez de Drud solo no tiene territorio porque mi padre lo despojó de todo, pero aun así, es noble.

    - Y es tu tío.

    - Yo no me opongo a la unión - dijo Raven sonriendo.

    - Gilgam me pidió matrimonio - dije.

    - Tu neofito sin educacion salvaje e impulsivo, no lo creo.

    - ¿Por que?

    - Pudiste casarte con Kaneki sin transformarlo, esperar que muera y ese tiempo mandarlo a educar, a la corte del Rey y a ganar un titulo, pero no, prefirió matar a un mortal porque se sentía amenazado.

    - ¿Por que las mujeres no pueden heredar tíerras?

    - Es un mundo dirigido por hombres.

    - Me siento aburrida.

    - Quizá necesitas morir por primera vez.

    - No entiendo.

    - Los vampiros no morimos, no envejecemos, estamos estáticos en el tiempo, cuando nos aburrimos nuestro cuerpo «necesita morir» entramos en letargo eterno y morimos.

    - Nuestros titulos y propiedades.

    - No necesitas mas que la propiedad que habitas, vende tus propiedades y acumula tu dinero en un lugar seguro, recomiendo comprar joyas de gran valor porque el dinero de los humanos se devalúa, las joyas se venden, si al despertar deseas adquirir nuevas propiedades lo haces.

    - No deseo hablar de eso ahora.

    - Necesitas morir - dijo Raven.

    - ¿Por que lo necesito?

    - No tienes tierra santa - dijo.

    - ¿Que es eso?

    - La tierra santa es donde nuestros cuerpos tienen su descanso, un ataud, tierra, la tierra santa evita que te aburras.

    - Me estas confundiendo mas.

    - Sin tierra santa deberás entrar en letargo cada diez años.

    - Han pasado tres años.

    - No haz sido enterrada, ni descansaste despues de tu transformación, no tienes tierra santa, tu cuerpo dejara de obedecer y te quedaras inmovil como piedra.

    - Recomiendas que me muera entonces.

    - Deberias descansar, yo puedo hacerme cargo de todo mientras te ausentes y si es tu deseo, hare que Gilgam estudie.

    - Lo pensaré - dije.

    - No tienes mucho tiempo para decidir, apura tu respuesta - dijo Raven, se fue de la biblioteca, me levante de la silla en la que estaba sentada y mi cuerpo se sintió muy pesado, caí al piso y mis ojos se cerraron.


    Dama Oscura


    Requerimiento de personajes:

    - 2 personajes, vampiros.

    - 5 personajes hombres lobo.

    - 4 humanos para transformar.

    CAPÍTULO XXVI


    La verdadera prision esta en los sentimientos que nunca logramos exteriorizar.


    Mientras Gilgam hablaba, logre ver una silueta afuera de la celda, el cuerpo de aquella que habia mandado encerrarnos escuchaba con atención lo que ocurría dentro y esperaba mi respuesta, entonces me di cuenta lo que estaba planeado desde el momento en que ingresamos a esa fortaleza.

    - No - dije friamente - Yo amo a Kaneki y es el unico hombre con quien me casare - me di la vuelta y me aleje de Gilgam.

    - Es porque no tengo titulo.

    - Perdón - dije tapandome el rostro.

    - Es por el dinero, el maldito dinero, es lo único que te interesa, un marido con un titulo que puedas heredar.

    - Mide tus palabras.

    Mire afuera de la celda y quien nos espiaba ya se habia ido.

    - Entonces explícame, se que no soy un lord, un conde, pero yo hare cualquier cosa para hacerte feliz.

    Cuando me asegure que ya no nos escuchaban me acerque a Gilgam y sin decirle nada lo besé, cuando lo solte el sonreía y miraba a la nada.

    - Las paredes tienen oidos y los techos ojos - murmure mientras lo abrazaba.

    Gilgam se sento y yo me acomode lejos de él, no nos dijimos nada mas hasta que anochecio.

    Hana vino y abrieron las puertas.

    - Nos bañaremos juntas - dijo sonriendo.

    Me levante y acompañe a Hana a un lago dentro de la fortaleza, el lago tenia agua caliente, Hana rompió mi vestido pues no sabia como sacarmelo y me empujo al lago, me paso el cuerpo con una bola de grasa de animal que me limpio mas de lo que me limpiaba yo en mis baños en el río.

    - Que es eso? - pregunté intrigada.

    - Se llama jabón - dijo Hana - es algo que estan creando los humanos, muy util para limpiar el cuerpo la ropa y los utensilios de cocina.

    - Nunca vi uno - dije.

    - Pues en el pueblo venden, podrias comprarlo cuando quieras, incluso hay una fábrica.

    - Los humanos son muy ingmteligentes - murmure.

    - Hasta hace poco eras una humana - dijo Hana sonriendo.

    - Era - respondí - un pasado muy lejano.

    Salimos del lago nos secamos y Hana me dio algo de su ropa.

    Me puse la pantaloneta que me quedaba muy ajustada y la polera.

    - Esto es lo que usas usualmente?

    - Es mas práctico asi - respondió Hana - los vestidos son caros y me transformo seguido, la desnudez me viene mejor.

    - No tienes recato - murmure.

    - Y que es el recato? Por que una debe taparse tanto?

    - Para evitar la lujuria de los hombres.

    - Y por que los hombres tienen lujuria de nuestro Cuerpo.

    - Hana, ya es hora - dijo Fusfus entrando e interrumpiendo, me mira - eso te queda muy bien.

    Salimos y caminamos hasta un salón, al entrar encontramos una mesa muy larga con comida y a Beltrán ya sentado en la silla principal.

    - Bella, hermosa, deslumbrante - dijo efusivo Beltran quien estaba sentado en la mesa - serias una espectacular mujer lobo - continuo, Fusfus se sentó a su izquierda y Hana a su derecha - sientense a cenar con nosotros - dijo indicando dos sillas, al frente de mi estaba ya sentado Kaneki - después de cenar conversaremos.

    Nos sentamos en la mesa, mire a Gilgam, el se encogió de hombros y nos sentamos.

    - No cenaras? - dijo Kaneki sonriendome.

    - Estoy a dieta - sonreí - mi madre decia que para conseguir un buen esposo debo mantener una buena figura.

    - Eres hermosa sin importar tu peso - dijo Kaneki y continuó comiendo.

    Miré a Gilgam y me agarró la mano, retiré mi mano.

    - Cuando salgamos de aqui - murmure.

    Fusfus agarró la mano Beltrán y sonrió, Beltran sonrió al mirarla y luego me miró.

    Cuando terminaron de comer, salimos del comedor y nos dirigimos a un lugar mas privado.

    - Tu esposo falleció - dijo Beltrán sirviendose vino.

    - Lo sé - respondí.

    - Y lord Darkiel falleció en tu castillo en manos de Tcatalunyat.

    - Si. Así es.

    - Y Lord Nocturnal perdio su territorio en una guerra justa contra. Fusfus asi que perdio su posicion - silencio - La condesa Darkiel no se casara por varios años, tengo entendido, esta casando a sus hijas con humanos y tu - sonriendo - ¿qué harás tú?

    - No entiendo su pregunta.

    - Mi estimada, quiero saber si planea contraer nupcias pronto.

    - Mi vida privada no es cuestión del pueblo.

    - Claro que sí - respondió - ya no estamos en tiempos de guerra, queremos perpetuar nuestras razas y para lograrlo debemos permanecer ocultos a los ojos de los humanos, para ello debemos aparentar una vida como la de ellos.

    - Tengo una vida como la de los humanos - gruñi.

    - Ninguna mujer queda dueña de propiedades mientras es soltera, mi estimada, deberías saberlo.

    - Yo no soy cualquier mujer.

    - Eres una mujer para los humanos y estas soltera, si no te casas pronto tus parientes varones reclamaran tus tierras y tendre humanos miedosos rondando mi territorio y descubriendo mis secretos - torci la boca mientras el hablaba - casese, señora, casese y evitenos el sabor amargo de tener humanos en nuestras tierras.

    - Buscare un esposo.

    - No necesita buscarlo - dijo, abrieron la puerta y entraron Fusfus y Kaneki - Aqui tiene uno.

    Kaneki se acercó a mi, se arrodillo y saco un anillo.

    - Acepta ser mi esposa?

    - Pues yo - Mire el anillo, miré a Beltrán, mire a Gilgam, suspire, cerré los ojos - acepto - estire el brazo y Kaneki me puso el anillo, me beso la mano y se levantó - Sabes lo que esto significa - dije mirando a Beltrán.

    - Es tu responsabilidad llevar esto con exito - dijo sonriendo - bueno, mis nuevos amigos, pueden ir tranquilos. Espero esa invitación pronto.

    Sali de los territorios de Beltran acompañada de Gilgam y Kaneki, un carruaje nos esperaba en el camino y emprendimos la vuelta al castillo.


    Dama Oscura

    CAPÍTULO XXV


    En la guerra y en el amor, todo vale, hasta el arma mas pequeña puede ser letal.


    Luna, hermosa, blanca, su luz refleja mi piel haciendome ver palida y mas blanca de lo que era en vida, andar del brazo de Gilgam, me hacia recordar la vez que paseaba con Mago Oscuro, me detuve, jalando a Gilgam, quien me miro con una gran sonrisa que al ver la expresión de mi rostro desapareció.

    - Te ocurre algo? - dijo viendo que no me movia.

    - Algo pasará - dije apretando los labios.

    - Que podría pasar? La noche es perfecta - dijo Gilgam pasando su mano por mi rostro.

    Apenas terminó lo que decia y un gran lobo vino corriendo hacia nosotros.

    - Lo sabía - dije.

    Gilgam se puso delante de mi y saco su espada, el enorme lobo pelaje marron, dio un salto y se transformó en una mujer.

    La impresión me dejo muda y es que ver una transformacion tan impecable y perfecta como la que habia visto no me sorprendió para nada, es que se trataba de Hana y estaba completamente desnuda, su cuerpo era delgado, piernas fuertes y piel firme, se planto delante de nosotros y pronto una mujer que yo no conocia se acercó a ella y le puso una manta encima.

    - Debes cubrirte niña - dijo la mujer que se nos acercó, me miro e hizo una reverencia.

    - Vayanse por donde vinieron - dijo Gilgam amenazante - de lo contrario tendre...

    - Que pelear con nosotros - dijo sonriendo - no vinimos a pelear, el señor Beltrán espera ansioso la visita de la señora Dama Oscura y nosotros vinimos a explotarla - apuntandolo - tu puedes irte.

    - No, ella no ira a ningún lado - dijo Gilgam cada vez mas enojado.

    - Si ire - dije - ve al castillo y avisa a Ladyblue.

    - No - respondió Gilgam - me quedaré con usted.

    - Te lo estoy...

    - Puede venir - dijo Hana sonriendo - eres nuestra invitada.

    - La noche es joven y larga - dijo la mujer - por cierto, mi nombre es Fusfus - se dio la vuelta - no pierdan de vista a la señora Dama Oscura - ordenó, los hombres que la acompañaban se cuadraron y caminaron detras de nosotros, Hana se quito la manta y se convirtió nuevamente corriendo, aullando, ladrando.

    Caminamos en silencio atravesando el bosque alejandonos cada vez mas del castillo, después de varias horas de pasar por caminos mal improvisados, fangales, y espantar animales, llegamos a una gran fortaleza, el muro cubierto de maleza, y alrededor una fosa llena de agua, bajaron el puente levadizo y levantaron la reja, atravesamos y nos encontramos con un palacete con casas alrededor, se veia sembríos y una herreria, entonces pude ver a un hombre que habia estado en mi castillo, me vio y se escondio, evadi a mis «guardaespaldas» y lo alcance.

    - A donde vas con tanta prisa? - dije molesta.

    - Yo brindo mis servicios a todos y los ayudo por igual sin distinción - dijo asustado.

    - Todo bien? - dijo Fusfus que estaba parada detras de mí.

    - Si - dije sujetando a mi acompañante.

    - Se lo pregunté a Coco - dijo Fusfus.

    - Yo debo irme - dijo jalando su brazo tratando de soltarse.

    - Ya hablaremoa otro dia - dije sonriendo forzosamente - Verdad?

    - Si - dijo Coco - Si tenemos oportunidad.

    Coco se safo y se fue corriendo, Fusfus se quedó a mi lado.

    - Bueno - dijo suspirando - La noche casi acaba - extendió su mano - te llevare a tu habitación y mañana te llevare con Beltrán.

    Levanté mi vestido y caminé sola hasta alcanzar a Gilgam.

    - Llevenlos al sótano - dijo Fusfus.

    - Al sótano? - dije indignada.

    - Lamento informarle que aqui el sol alcanza todas las habitaciones ya que hay ventanales y no queremos que por accidente su delicado rostro se vea marcado.

    Dos sujetos nos escoltaron al sótano y nos metieron a una celda que estaba humeda y muy sucia, miré a mi alrededor y me quede parada, cerraron la celda con llave y se fueron.

    - Ven - dijo Gilgam - hay que sentarnos.

    Me acerque a Gilgam y me sente a su lado, el me abrazo y me recoste en su pecho, su corazón no hacia ningún sonido.

    En silencio mirando a un muro donde una araña tejia su hilo que serviría de trampa para sus presas, Gilgam me besó la cabeza.

    - Que haces? - dije poniendo mi mano en donde el me habia besado.

    - Yo... - el silencio que hizo fue largo - siento que esto es un sueño - otro silencio de au parte - desde que la conozco imaginé estar así con usted.

    - Encerrados en una celda a merced de unos lobos que noa odian y podrian dejarnoa decadas aquí...

    - Me refiero a estar nosotros dos solos sin que nadie nos interrumpa, es hermoso.

    - A mi no me resulta hermoso estar encerrada - dije.

    - Dama Oscura - dijo Gilgam - Puede estar tranquila.

    - Estoy tranquila - dije.

    - Yo la protegere a costa de mi vida si es necesario.

    - No estamos en peligro - dije.

    - Como lo sabes?

    - Estamos en medio de al menos doscientos hombres lobo, si estuvieramos en peligro ya lo sabríamos.

    - Quizá solo esperan que nos confiemos - dijo apretandome con su brazo - y luego nos atacaran.

    Un sonido, escandaloso arriba de nosotros hizo que nos callemos.

    - Pues matenme - grito una voz que conocia.

    Sus pasos fuertes se dejaron escuchar, me acerque a la reja y pude berlo, Kaneki bajaba y se acerco a mi.

    - Te encuentras bien? - dijo preocupado - abran esa reja - ordenó.

    - Nuestras ordenes es no abrir esa reja hasta el anochecer.

    - Tienen ahi encerrada a la Condesa de la Noche, no pueden mantenerla encerrada como un vulgar criminal - grito.

    - Kaneki - dije - esta bien.

    - No esta bien - dijo alterado - no pueden tenerte aqui.

    - Esta bien, al anochecer saldre, tranquilo.

    La voz de una mujer desde arriba que se acercaba interrumpio la conversación, Fusfus se paro al costado de Kaneki, este se dio la vuelta mirándola.

    - Quiero que la saquen de aquí.

    Fusfus sonrió.

    - Abran esa reja - ordenó, uno se loa guardias abrio la reja de la celda - Señora Dama Oscura - mirando a Gilgam - y acompañante, a pedido de Kaneki pueden salir.

    Mire a Gilgam quien me agarraba de la mano con fuerza y me jaló para atras.

    - Saldremos hasta que salga la luna - dijo Gilgam sentandose y obligandome a sentarme a su lado.

    Kaneki entro a la celda y estiro la mano, cerré las manos haciendo puño.

    - Estoy bien - dije - cuando anochezca saldré.

    - No eres mas prisionera - dijo Kaneki.

    - Nunca lo fui - respondí.

    Kaneki miro a Fusfus luego a Gilgam y luego a mí.

    - No se debe tratar de esta forma a los invitados - dijo Kaneki y salió miy enojado empujando a los que se le cruzaban.

    - El no lo sabe - dijo Fusfus mirándome.

    La mire sin responder.

    - Y tu lo amas - continuó ella, sonriendo maliciosamente - era todo lo que necesitaba, Esta noche podran ir a los baños, te prestaran ropa limpia y conversaras con Beltrán, quien por cierto esta muy emocionado por su visita.

    Fusfus salio de la celda y volvieron a encerrarnos a Gilgam y a mi adentro.

    - Dama Oscura - dijo Gilgam cuando noa dejaron solos - cuando salgamos de aqui debo decirle algo.

    - Quiza no salgamos de aquí - murmure - la situación no es buena, esa Fusfus planea algo y no me agrada.

    - Entonces quiza deba decirselo ahora.

    Gilgam se paro, me tomo de la mano haviendo que me pare, se dio la vuelta buscándo entre su ropa - yo siempre lo cargo conmigo - dijo, cuando encontro lo que buscaba me miro fijamente, los labios le temblaban y suspiro - si no salimos vivos de aquí debe usted saberlo.

    - No puedo creerlo - dije.

    - Dama Oscura estoy completamente seguro de lo que haré - dijo Gilgam, entonces se arrodillo, abrio una pequeña cajita donde se dejó ver un anillo con cinco diminutas piedras que lo decoraban - estoy profundamente enamorado de usted y quiero pasar el resto de mi existencia a su lado, por favor acepte esto como tributo de mi amor, pues deseo casarme con usted, Dama Oscura ¿Quiere ser mi esposa?


    Dama Oscura